Con un estadio Jaime Morón León repleto, más de 17 mil hinchas alentando sin parar y un ambiente de final, Real Cartagena quedó en deuda en el primer asalto frente a Envigado FC. El equipo auriverde jugó uno de sus partidos más flojos del semestre y terminó cayendo 2-3 en casa, dejando muchas dudas de cara al duelo definitivo en territorio antioqueño.
La noche
arrancó con ilusión. La gente empujó desde el primer minuto y el equipo de
Fredy Montero parecía dispuesto a responderle a su afición. Sin embargo,
Envigado mostró rápidamente que no había viajado a Cartagena para defenderse.
El conjunto naranja salió a disputar el balón, presionó alto y complicó
constantemente a una defensa auriverde que lució insegura durante buena parte
del compromiso.
En los primeros
minutos no hubo un dominador claro, pero sí quedó en evidencia que Real
Cartagena estaba incómodo. Envigado avisó primero con dos llegadas peligrosas
que por poco terminan en gol. El local respondió apenas a los 25 minutos con un
remate de Juan Sebastián Herrera que fue bloqueado por un defensor cuando
llevaba destino de red. Más tarde, Jarlan Barrera también inquietó con un
disparo de media distancia.
Pero cuando el
partido parecía equilibrado, llegó el golpe visitante. A los 33 minutos, Miguel
Marulanda aprovechó una desconcentración defensiva y silenció parcialmente el
Jaime Morón con el 0-1. Otra vez la zaga heroica mostró fragilidad y Envigado
no perdonó.
Real Cartagena
encontró alivio justo antes del descanso. A los 43 minutos, tras un tiro de
esquina, Fredy Montero apareció dentro del área para empujar el balón y marcar
el 1-1. El estadio explotó y el empate maquillaba un primer tiempo discreto del
auriverde.
El inicio del
complemento ilusionó aún más a la hinchada. Apenas a los 47 minutos, Jarlan
Barrera levantó un centro preciso y nuevamente Fredy Montero apareció para
firmar un golazo de volea que puso el 2-1 parcial. Era el tanto número 46 del
atacante con la camiseta heroica y el 16 en el semestre. El Morón era una
fiesta y parecía que Real encontraba el camino.
Sin embargo, la
reacción nunca llegó futbolísticamente. El equipo se cayó anímicamente, perdió
el control del juego y volvió a sufrir atrás. A los 60 minutos, Didier Pino
cometió una mano dentro del área y el árbitro Diego Ulloa sancionó penal.
Marulanda convirtió el 2-2 y el golpe dejó tambaleando al conjunto cartagenero.
Lo peor estaba
por venir. A los 69 minutos, nuevamente Marulanda aprovechó las desatenciones
defensivas en un tiro de esquina y marcó el 2-3 definitivo. Real Cartagena fue
un equipo largo, impreciso y sin claridad. Dependió más del empuje de su gente
que de ideas futbolísticas, y aunque intentó reaccionar en los minutos finales,
careció de fútbol para romper la resistencia visitante.
La derrota dejó
preocupación en la afición, no solo por el resultado, sino por el bajo nivel
colectivo mostrado en el partido más importante del semestre. Real Cartagena
lució nervioso, desordenado y vulnerable defensivamente, mientras Envigado dio
una muestra de personalidad y eficacia en una plaza complicada.
Ahora, el heroico deberá remar contra la corriente en el juego de vuelta si quiere mantener vivo el sueño del ascenso.


0 Comentarios