Real Cartagena no paso del empate en su debut por cuadrangulares


En el inicio de los cuadrangulares semifinales del Torneo de la Primera B, Real Cartagena dejó pasar una oportunidad que, por contexto y obligación, no podía permitirse. En el estadio Romelio Martínez, el equipo heroico firmó un resultado que sabe a derrota, no tanto por el marcador como por lo que estaba en juego: ganar era una necesidad, no una opción.

Desde el arranque, el partido se jugó más con tensión que con claridad. Durante los primeros 25 minutos, el balón transitó sin profundidad en la mitad del campo. La única ocasión realmente clara fue un cabezazo de Montero que se fue desperdiciado, un aviso temprano de lo que sería una noche de ineficacia.

El plan de partido se alteró a los 28 minutos, cuando Jarlan Barrera tuvo que abandonar el campo por lesión. Su salida obligó a recomponer el esquema: ingresó Carlos Paternina, mientras Cristian Graciano adelantó su posición. Sin embargo, lejos de mejorar, el equipo perdió peso ofensivo y claridad en los últimos metros.

Mientras tanto, Barranquilla FC jugó con intensidad, empujado por el contexto y aprovechando la ansiedad de su rival. Con orden y entrega, logró incomodar a un Real Cartagena que no encontraba caminos ni respuestas.

Antes del descanso, Graciano tuvo en sus pies una opción clara, pero falló en la definición. Otra más que se escapaba en un partido donde cada oportunidad valía oro.

En la segunda mitad, Real Cartagena asumió el protagonismo, como lo exigía la urgencia. Intentó acelerar, buscar transiciones rápidas y romper el bloque rival, pero todo quedó en intención. La obligación de ganar se convirtió en presión, y la presión en imprecisión.

Las más claras llegaron sobre el final. Primero, a falta de 11 minutos, Mauro Manotas no logró conectar un disparo que pedía empujón. Luego, al minuto 87, Montero volvió a fallar de cabeza en una acción increíble, de esas que suelen marcar el destino de un partido… y de una campaña.

El pitazo final dejó una sensación pesada. Real Cartagena no perdió en el marcador, pero sí en lo que realmente importaba: sumar de a tres en un escenario donde no había margen de error. Era un partido para ganar, y no hacerlo lo convierte en un mal resultado que deja preocupación en la afición y obliga a replantear lo que viene.

El camino continúa, pero ahora con menos margen. El próximo reto será ante Bogotá FC en el estadio Jaime Morón León, el sabado 2 de mayo a las 6:00 p.m. donde ya no habrá espacio para fallar.


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